Todos al tren y sus muertos

ago 27th, 2013 | By | Category: Nacional

AVEOcurrió el mismo día de Santiago… y en Santiago: un tren “de alta velocidad”, descarrila a las puertas de Compostela y se produce la catástrofe, que por lo multidifundida procuraré no decir “mucho más”. Ya los encargados de “difundir malas noticias”, se han empleado a fondo y han pormenorizado cosas que yo considero debieran no haberlo sido; quizá por piedad y también por respeto, puesto que ya nada se puede hacer por lo que y por lo que sea… “ha ocurrido”.

Desde el rey al último político que “han de chupar cámara para justificar sus ingresos y prebendas”, han estado allí. Infinidad de “informadores de la tragedia”; nos hay informado de todo lo habido y por haber; de lo que si lo analizamos con la frialdad del caso; es sólo uno más de los infinitos accidentes que “la vida moderna” produce y donde infinidad de muertos y heridos, se suceden a lo largo y ancho del mundo “cada día que amanece”. Por ello dedicar una semana o más, a recordarnos esos tristes y lamentables hechos, considero es sadismo y falta de sentimientos verdaderamente humanos y piadosos.

Dos o tres días después, en un solo accidente en el sur de Italia, mueren casi todos los que viajaban en un autocar (de 48 viajeros mueren 40), por los motivos que causan estos accidentes y que son múltiples… ¿Cuántos muertos y heridos por el tráfico enorme que hay en cualquier país “desarrollado? Aquí en España, sólo ayer domingo suman una docena o más, sólo en la carretera.

¿Cuántos miles de trenes, aviones, barcos, autocares hay siempre en movimiento? ¿Cuántos millones de automóviles, camiones, furgonetas, motocicletas, etc. circulan constantemente y en qué condiciones lo hacen no sólo los vehículos, sino los que los conducen, que desde drogados o borrachos van absortos o comidos por sus muchos pesares? ¿Cuántos mueren, quedan parapléjicos, heridos de mayor o menor gravedad por las actividades normales o temerarias del ser humano?

Ayer fueron “las pestes más o menos negras” y hoy son “las pestes modernas”; pero de forma similar, siempre han muerto y han nacido infinidad de seres humanos, que por lo que sea… “un día nacemos y otro morimos y punto”.

Si nos agarramos a la lapidaria sentencia de Cristo… “Ni uno sólo de tus cabellos caerá sin permiso de Él”; hay que aceptar que cada uno de nosotros, venimos con “fecha fija de entrada y salida” y no hay más… y debe ser así, por cuanto en ese accidente del tren en Santiago de Compostela; muchos se han salvado y bastantes sólo con rasguños… “mientras al lado los muertos eran abundantes”; creo firmemente que no había llegado su hora. Lo ocurrido se repite en cada catástrofe similar y en el lugar y medio que ocurran.

Pero considero “hasta sádico ese diluvio pormenorizado de detalles de los hechos y de los individuos que los padecieron”; ya nada se puede hacer por evitar lo que ocurrió por error o temeridad humana (que es lo que asigno yo a este hecho) o fallo en los tan “adelantados artilugios de una seguridad que a la vista está no han servido para nada”.

Entre las víctimas, curiosamente dos mujeres de mi ciudad y además amigas nuestras; tuvieron la gran suerte de salir muy bien de tan terrible accidente; son madre e hija, una con una quebrancía de un hueso y la otra ilesa… tan es así, que la madre llama a su otro hijo, éste emprende el viaje a Santiago para recoger a su madre y hermana, ya que no quieren permanecer allí ni un minuto más, una vez las han reconocido y curado… distan aproximadamente mil kilómetros de distancia; recogida la madre y hermana, regresan a su casa de Jaén… y nada más llegar, a altas horas de la noche, en el estado físico y psíquico que intentamos imaginar… “allí las están esperando una nube de informadores, que quieren información de lo que han pasado y han visto estas mujeres… que vienen hechas polvo por causas fáciles de entender”; a pesar de ello, “los informadores de tragedias”, insisten en que les hablen, pues quieren “primicias” y que sus medios digan más y “nuevas” cosas.

Se niegan estas mujeres y dicen que a lo sumo vuelvan al día siguiente… “y la nube ya está de nuevo allí prácticamente al amanecer y allí permanecen hasta que consiguen lo que pretendían”.

Entiendo que una información puede ser más o menos interesante; pero ese abuso de ello y pormenorizar hasta el absurdo… ¿es necesario ello para algo?

Yo no lo entiendo. Y no lo entiendo por cuándo y debido a las catástrofes de todo tipo y de las que arriba hago un boceto… “la catástrofe siguiente entierra a la anterior y con ello se olvida en la indiferencia a los que sólo horas antes tenían como protagonistas”.

Por otra parte… ¿sólo sangre, dolor y lágrimas? ¿No ocurren hechos edificantes y que nos ayuden a soportar y entender esta vida que hemos de vivir? ¿Es de verdad piadosa esa parafernalia que han montado para ese hecho? No lo entiendo por más que trato de… “desmenuzarlo”.

Cerrado este artículo, oigo por la radio, que nada menos que en Suiza, dos trenes acaban de chocar… “seguro que otra ensalada de muertos y heridos”; confirma todo ello lo que arriba he escribo.

Antonio García Fuentes  (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es

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