Pero… ¿Cómo se va a perder? (Arte Culinario)

abr 9th, 2013 | By | Category: Cultura

CocinaMe lo vengo preguntando ya hace bastantes años; lo he pensado y “repensado” miles de veces y llego a una triste conclusión, pese a que aún tengo esperanza y considero que la idiotez humana, no avance hasta el grado en que ya el retorno sea tan difícil, que quizá sea un volver a empezar y en este caso, sería de nuevo desde que el ser humano de la prehistoria, dicen que utilizó el fuego para algo más que para calentarse y protegerse de las fieras, puesto que la imaginación “me dice”, que por azar., accidente o vete tú a saber… “el hombre empezó a cocinar, simplemente asando o calentando en el fuego, algún pedazo de carne cruda, la que quizá por su dureza, no pudo partir con sus propia dentadura”.

Aunque ese pequeño o gran misterio (según se analice y habría tema para muchos libros) no nos va a ser desvelado, pero en ese momento “nacía” la cultura culinaria del hombre, la que como sabemos y ya han transcurrido milenios desde su consecución; llega a la sofisticación de las cocinas China y Romana, de las que poseemos gran cantidad de relatos como para asombrarnos de cuanto se hizo para aderezar “todo lo comestible y bebestible”.

Bueno pues tras todos esos miles y miles (son incalculables) de años, de fatigas, estudio y perfeccionamiento del gusto del ser humano y aunque en casos extremos, el mismo degenerase; ahora llegamos a la modernidad y a lo que nos quieren imponer como progreso (ni mucho menos lo es todo) y desembocamos en las tristes, insípidas, dañinas por demás; “comidas rápidas o comidas basura”, las que alegremente aceptan las nuevas masas, “de modernos esclavos del trabajo”; los que precisamente por trabajar en exceso o descontroladamente (una gran mayoría; afortunadamente no todos) ni tienen tiempo de disfrutar su propio hogar, su propia familia (que está desapareciendo y ello si que es preocupante en grado sumo) y menos aún, disfrutan de buenas comidas hogareñas y las que pese a la simpleza de muchas de ellas… “se necesita ser idiota en grado sumo”, para no intuir, comprender o imaginar, que esa comida que humea en la mesa y realizada ya por la vieja madre o la anciana abuela… costó miles de años el conseguir la misma, la que y he aquí la maravilla; cada una de ellas tiene el sabor y sello de la cocinera o cocinero que la realizan, puesto que el cocinar es un arte primordial y tan inmenso, como lo es la propia historia del hombre sobre esta tierra. De ahí que un guiso o potaje cualquiera, sepa de diferente forma en cada lugar donde se cocine bien cocinado y además… “la fórmula es irrepetible”.

Y por favor ni me hablen de… “la que dicen es modernísima cocina”; donde más que comida pareciera que te están “sirviendo diamantes”; puesto que a tal precio te la cobran y al final… “mucho plato, mucho adorno y mucha farfolla al final ná de ná”, si de verdad quieres comer y disfrutar de una buena comida; hay que volver a la ancestral comida de siempre, la que en España, es rica y muy variada, puesto que en cualquier pueblo o aldea te pondrán bien de comer… si comes lo que allí se come.

Pues bien, todo cuanto hoy digo (usted que lee y tiene imaginación aumente todo lo que desee puesto que “el campo” es inagotable) parece ser que camina hacia su extinción. Simplemente “la mujer” no quiere saber de guisos y prefiere como mucho “los fritillos” y lo preparado y cuando no, la más usada herramienta culinaria hoy empleada en este mundo “tan desarrollado”, o sea, el teléfono y que venga la pizza o las “alitas” (siempre se han denominado “alones”) realizadas con vete tu a saber que tipo de componentes, donde la química tiene que entrar de lleno, puesto que es necesaria para la conservación de algunos o muchos de los componentes que luego vamos a ingerir.

Es claro y me río mientras lo recuerdo (perdonen mi libertad); cuando me aseguraran en cierto momento y ya hace años, que la enfermedad más extendida hoy en el mundo desarrollado, es “el no poder ciscar” (estreñimiento) y luego hay que usar a diario, otro tipo de “venenos” en forma de fármacos, para precisamente que el intestino funcione de la normal forma en que lo hace, el de cualquier “salvaje”; habitante de las pocas selvas que aún quedan en este “muy desarrollado” planeta.

Qué razón tenía Cervantes con aquello de… “Sancho, la salud del cuerpo se fragua en la oficina del estómago” (más o menos, pues cito de memoria).

Y he dicho lo de la mujer, por cuanto (y digan lo que digan y la hagan de la forma en que quieran) es la que Dios (o La Naturaleza) dotó con todo cuanto es necesario para que la principal célula inventada por el ser humano (LA FAMILIA y lo apostillo adrede y con mayúsculas) subsista y progrese de la mejor forma posible y todo ello lejos de la tiranía o esclavitud de que se nos habla, pues no todos los hombres somos “bestias en extremo” y si por el contrario, somos mucho más débiles que las mujeres en tantos y tantos aspectos que mejor no nombrar ninguno, salvo el de la longevidad y la muerte, la que favorece mucho más al mal denominado “sexo débil”… y ello “incluido el sexo (por supuesto) pues las fuertes son ellas  en tales lides”.

La mujer es tan necesaria en la sociedad humana, que sin ella, la sociedad se viene estrepitosamente abajo y el que no lo vea, es que necesita  urgentemente un buen “óptico”. La mujer es la piedra angular. Es claro que me refiero a la que yo denomino “mujer-mujer”; todo lo demás son sucedáneos y la que no quiera entrar en ello, pues simplemente… “que viva como las amazonas”; cosa que igualmente debe hacer el hombre que no se sienta capaz de ocupar su lugar en la familia humana y que lo haga como “los tigres”… por ejemplo.

Sí: y reitero; “el calor de hogar”, se inició en aquellas cuevas de que se nos habla y donde pudo refugiarse el hombre primigenio, el que conseguido el fuego, con él, consiguió “la primera puerta”, para sentirse seguro en aquel boceto de hogar humano. En aquel hogar ya bastante tranquilo para lo que debió ser “el exterior”; fue donde aquel “semi-mono” y con su fuerza y rudeza introduciría a su hembra (“o sus hembras”) e iniciara así, lo que luego se dulcificaría en base al cariño y la ternura que “mujer e hijos”, supieron desarrollar a lo largo de tiempo incalculable, lo que debió ser conseguido al igualmente conseguir “despensa” y que la mujer como “naturalmente” dotada, administrara y cuidara el hogar, mientras el cazador, pastor y  luego campesino, salía a la intemperie a buscar el sustento.

Bueno; pues toda esta historia que resumo, es la del verdadero progreso del hombre como tal y el que en lo intrínseco, es similar al que gobernaba “Marco Aurelio”. Y ese progreso viene precisamente por haber encontrado el hombre la tranquilidad de hogar, la despensa y la cocina. Por ello vuelvo al titular (¿Pero cómo se va a perder?) de mi comentario y reflexiono; rogando a quien esto lea, que igualmente reflexione y medite y sobre todo a las mujeres… “sin ellas y como tales, estamos perdidos y se acabaría la civilización obtenida en base a penalidades padecidas desde la noche de los tiempos”. Procuremos cuidar, fomentar y transmitir todo ese gran legado en todo cuanto de positivo y de verdadero progreso tiene… ¿Las máquinas y ordenadores?… pues muy bien, pues bueno… “pero miremos al espacio y observemos que Dios no ha puesto ninguna… ni la necesita para mover su gran obra, que curiosamente se mueve, en base a fuerzas y motores de los que ni tenemos la más somera idea”… ¿Por qué será así?.

Antonio García Fuentes  (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es

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