Memoria histórica cruda y verdadera

ene 25th, 2013 | By | Category: Nacional

Memoria HistoricaTengo un enorme archivo de correspondencia “y memorias”; lo que he ido guardando a lo largo de muchos años; seleccionando textos y teniéndolos en el ordenador, puesto que “algo” me decía que había que tenerlos para recordar episodios… y como hoy nos están llevando “a esa ninguna parte” de que ya les hablé ( frase que consta en muchos de mis artículos que se puede constatar en mi Web) pienso sinceramente, que hay que recordarlos, simplemente para “aviso de navegantes” y que una nueva plaga de políticos irresponsables no nos pueda llevar a situaciones como las que ocurrieron, precisamente por ello mismo y como siempre, por culpa de inútiles e ineptos que no supieron gobernar a España y los españoles: veamos lo que hoy les selecciono.

Para entender “un poco” la realidad de FRANCO, LA REPÚBLICA Y LOS COMUNISTAS… ver en mi Web FRANCO Y FAMILIAS… Y  LA II REPÙBLICA Y OTRAS MUCHAS MÁS; a lo largo de todo ello, se ve, en gran medida EL ANTES, EL DURANTE Y EL DESPUÉS DE FRANCO, que pese a quien pese, fue el mejor estadista que tuvo España, tras los Reyes Católicos (“que por cierto también crearon la primera Guardia Civil, para meter en cintura a nobles y plebeyos)… todos estos de hoy, viven de las rentas que se acumularon en su época y en las que contribuimos todos los nacidos antes y durante la guerra civil, principalmente, pues nos cargamos todo lo peor de la contienda y sus terribles secuelas. (En un foro de Internet 2007)

Respuesta: “Garciafuentes, creo que coincidiremos en el tema de la República y los comunistas, pero no en el de Franco. Franco tuvo virtudes y defectos, pero lo más importante es que lleva mucho muerto, que la historia le juzgue. Personalmente considero que el régimen franquista fue solo una oportunidad perdida, lo que evitó la llamada “revolución pendiente” de España, así como cómplice de todo los descalabros sociales y humanos que España vive en la actualidad, pues recordemos que si hoy día tenemos democracia es gracias al régimen franquista, que nadie lo derrocó, pues hasta tuvo que tutelarnos hasta el último suspiro. A continuación os pongo unos textos de gente que de haber seguido adelante hubiesen evitado las miserias en las que vivimos. Si queréis leedlo, y si no me da igual, pues por un poco más de ignorancia en este reino de los idiotas que es el mundo, nada se perderá.

DIÁLOGO QUE MANTUVIERON EN SALAMANCA, EL 10 DE FEBRERO DE 1933, JOSÉ ANTONIO Y DON MIGUEL DE UNAMUNO

Unamuno. – Sigo los trabajos de ustedes. Yo soy sólo un viejo liberal que he de morir liberal, y al comprobar que la juventud ya no nos sigue, algunas veces creo ser un superviviente. Cuando de estudiante me puse a traducir a Hegel, y acaso pude ser uno de los precursores de ustedes.

José Antonio. –Yo quería conocerle, don Miguel, porque admiro su obra literaria y sobre todo su pasión castiza por España, que no ha olvidado usted ni aun en su labor política de las Constituyentes. Su defensa de la unidad de la Patria frente a todo separatismo nos conmueve a los hombres de nuestra generación.

Unamuno. –Eso siempre. Los separatismos sólo son resentimientos aldeanos. Hay que ver, por ejemplo, qué gentes enviaron a las Cortes. Aquel pobre Sabino Arana que yo conocí era un tontiloco. Maciá también lo era, acaso todavía más por ser menos discreto… Confío en que ustedes tengan, sobre todo, respeto a la dignidad del hombre. El hombre es lo que importa; después lo demás: la sociedad, el Estado. Lo que he leído de usted, José Antonio, no está mal, porque subraya eso del respeto a la dignidad humana.

José Antonio. –Lo nuestro, don Miguel, tiene que asentarse sobre ese postulado. Respetemos profundamente la dignidad del individuo. Pero no puede consentírsela que perturbe nocivamente la vida en común.

Unamuno. –Pero yo confío en que no lleguen ustedes a estos extremos contra la cultura que se dan en otros sitios. Eso es lo que importa. No es posible que la juventud, por muy estupidizada que esté, y yo lo creo sin ánimo de molestarles, caiga en el horror de creer que el pensar es una “funesta manía”; la funesta manía de pensar de aquellos bárbaros de Cervera. Por cierto que el otro día, y con motivo de una huelga en la Universidad, recibí a un grupo de muchachos de los de ustedes. Les pregunté qué querían, qué era eso de la Falange.

Bravo. –Estarían aturdidos ante usted y no sabrían explicárselo.

Unamuno. –No sé. Pero no sabían lo que querían. Y eso me prueba que hay un peligro de desmentalización de los muchachos. No conviene que ustedes acentúen esa tendencia pasional.

Sánchez Mazas. – Pero usted, don Miguel, ha escrito a veces otra cosa.

Unamuno. –Acaso. Llevo ya más de cuarenta años de escritor y a veces me olvido de lo que dije, y otras me contradigo y repito. Eso es lo humano…

José Antonio. –Estamos necesitados, don Miguel, de una fe indestructible en España y en el español.

Unamuno. – ¡España! ¡España!… Muchas veces he pensado que he sido injusto en mis cosas; que combatí sañudamente a quienes estaban enfrente; acaso quizá a su padre. Pero siempre lo hice porque me dolía España, porque la quería más y mejor que muchos que decían servirla sin emplearse en criticar sus defectos.

José Antonio. –También nosotros, don Miguel, hemos llegado al patriotismo por el camino de la crítica. Eso lo he dicho yo antes de ahora. Y hoy, en esta Salamanca unamunesca, voy a decir a quien nos escuche que el ser español es una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo.

Unamuno. –Muy bien. Pero sin xenofobia. ¡El hombre, el hombre! Y también el español y España. Y los valores del espíritu y de la inteligencia.

Bravo. – ¿Por qué no nos ayuda usted en la lucha contra los separatismos? En el fondo, nosotros somos sus discípulos y hemos aprendido en usted a sentir a España, con orgullo, apasionadamente. Pero son los liberales, los hombres retrasados del XIX, los que ponen en peligro la Patria.

Unamuno. –Usted repite mucho esa tontería de Daudet sobre el “estúpido siglo XIX”. Pero eso no es verdad. Yo lo defiendo. Vivimos ahora mismo de su herencia. Incluso lo de ustedes tuvo en él sus primeros maestros. Después de Hegel, Nietzsche, el conde José De Maistre, aquel gran desdeñoso que gritaba a sus adversarios: “No tenéis a vuestro lado más que la razón…”

José Antonio. –Nosotros no queremos saber nada con De Maistre, don Miguel. No somos reaccionarios.

Unamuno. –Mejor para ustedes.

Bravo. – Se hace tarde. La hora del mitin está cerca.

Unamuno. –Voy con ustedes.

Que ciertas son esas palabras, descansen en paz Don Miguel y Don José. Los dos eran hombres de tan alta calidad que este pozo de necios borrachos henchidos de ignorancia que es España no les merecía en ninguno de sus aspectos. Ojala hubiese en la actualidad liberales como D. Miguel de Unamuno y Jugo y falangistas como D. José Antonio Primo de Rivera, otro gallo nos cantaría. Ni falangista ni liberales somos ni la sombra de lo que fueron esos dos personajes. Resultado de este “desarrollo” de la barbarie, el ocio y el embrutecimiento. (Hasta aquí la larga respuesta)

Unamuno y Millan Astray enfrentamiento en salamanca: ¡Qué desvergüenza que tienen algunos al hablar de la inteligencia!

El día 26 de septiembre de 1936 don Miguel de Unamuno, en nombre de la Universidad de Salamanca, firma una proclama de protesta contra las atrocidades que se atribuyen a aquellos republicanos que pretendían exterminar a sus adversarios antes que ganar la guerra. Y llegó aquel famoso y discutido acto en el histórico paraninfo salmantino.
El 12 de octubre de 1936 se celebraba en dicho paraninfo de la universidad de Salamanca el Día de la Raza, aniversario del descubrimiento de América por Colon. El general Millán Astray había llegado escoltado por sus legionarios armados con metralletas, afectación que conservaría a lo largo de toda la guerra. Varios oradores soltaron los consabidos tópicos acerca de la “anti-España”. Un indignado Unamuno, que había estado tomando apuntes sin intención de hablar, se puso de pie y pronunció un apasionado discurso. “Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero, no, la nuestra es solo una guerra incivil (…) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión (…) Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis…” En ese punto, Millán Astray empezó a gritar: “¿Puedo hablad? ¿Puedo hablad?” Su escolta presentó armas y alguien del público gritó: “¡Viva la muerte!” Entonces Millán gritó: “¡Cataluña y el País Vasco, el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!” Se excitó sobremanera hasta tal punto que no pudo seguir hablando. Resollando se cuadró mientras se oían gritos de “¡Viva España!”. Se produjo un silencio mortal y unas miradas angustiadas se volvieron hacia Unamuno. “Acabo de oír el grito necrófilo de “¡Viva la muerte!”. Esto me suena lo mismo que “¡Muera la vida!”. Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja que me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que el mismo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente hay hoy en día demasiados inválidos, Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu, suele sentirse aliviado viendo como aumenta el número de mutilados alrededor de él (…) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada…” Furioso, Millán grito: “¡Muera la inteligencia!” A lo que el poeta José Maria Pemán exclamo: “¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!” Unamuno no se amilanó y concluyó: “¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir, y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España”. Millán se controló lo suficiente como para, señalando a la esposa de Franco, ordenarle: “¡Coja el brazo de la señora!” (Doña Carmen Polo), cosa que Unamuno hizo, evitando así que el incidente acabara en tragedia. http://es.geocities.com/laguerracivil/unamuno.htm

“Los políticos mienten cuando afirman, mienten cuando niegan, y sobre todo mienten cuando callan”. Miguel de Unamuno

Por mi parte, cierro esta recopilación con la máxima del Budismo… “Si cuándo vas a actuar dudas de si lo que vas a hacer está bien o mal… de momento abstente y no hagas nada… medita de nuevo”; considero es una buena razón para todo en la vida.

Antonio García Fuentes (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es

Jaén: Diciembre de 2012 (Seis millones de parados en España… casi: el 25 % de paro… y cientos de miles o puede que millones ya pidiendo limosna o a punto de ello)

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