En busca del “súper hombre”

abr 15th, 2013 | By | Category: Opinion

SuperhombreQuiero anteponer a este archivo que guardaré como simple  información: el que estoy en contra del nazismo y todos “los ismos”. El hombre nace con la libertad que le otorga la propia Naturaleza (“Creación o Dios: me es igual la denominación de ese Todo”) y todos los “ismos” dogmatizados o fanatizados por los “depredadores de siempre”, que sólo han aportado a la humanidad, grandes desastres, carnicerías, lacras y secuelas que aún perduran y con una virulencia (“actualmente el Islamismo y otros terrorismos”); por tanto mi postura es, que cada cual adore a su dios o dioses, que se mantenga en paz y concordia con todos los seres humanos  y la Naturaleza que nos sustenta a todos… y  deje vivir su vida a los demás. En cuanto a la selección humana… “habrán de pasar muchos siglos para que ello se estudie y corrija debido a una verdadera ciencia humana y que desarrolle lo que el hombre necesita, antes y después de nacer”… para vivir como tal sobre éste pobre planeta… “tarado por el propio hombre del siglo XX y siguiente”. (Jaén. 23 de Julio del 2005)

Se publica en la revista “EL SEMANAL” (que presume de cinco millones de lectores en español y principalmente en España) del 19 de Junio del 2005, un reportaje con profusión de fotografías de la época y que ocupa las páginas 66 al 70 y que COPIO LITERALMENTE, guardando los originales en mis archivos de prensa:

La ciencia contra los débiles: en busca  del americano perfecto: “El mito de la raza nórdica no fue sólo una locura de Hitler. En los años 20, un grupo de científicos recibió un programa para ‘limpiar’ EE.UU. de pobres y enfermos. Bajo el movimiento eugenista, se esterilizó contra su voluntad a 35.000 norteamericanos. Ahora, un libro denuncia las atrocidades de un proyecto que acabó desembarcando en la Alemania nazi.

¿Qué clase de niño eres?, decía el cartel que, en los años 20, lucía en algunas escuelas estadounidenses. Más abajo, esta campaña, que incitaba a hacer deporte, decía: “Los niños reciben sus cualidades por la herencia. Si van a ser fuertes y grandiosos, deben tener buenos genes”. Los genes, la raza, también fue una obsesión al otro lado del Atlántico, según sostiene el historiador e investigador Edwin Black. En su último libro, La guerra contra los débiles, este autor de varios trabajos sobre el holocausto indaga en los proyectos de eugenesia de EE.UU., y su camino hacia la Alemania nazi.

Campañas de esterilización. Esta obra, que se apoya en el trabajo de más de 50 investigadores que recopilaron información en archivos de cuatro países, concluye que grupos religiosos, empresariales y gubernamentales estadounidenses se unieron con un mismo fin: promulgar leyes que les permitieran esterilizar a quienes no cumpliesen con estándares de calidad humana para crear una población perfecta. Sus esfuerzos fueron efectivos en algunos Estados: En Carolina del Norte lograron esterilizar a miles de personas y en Virginia el historiador Paúl Lombardo estima que la cifra ascendió a 8.000 personas. En 1940 ya eran 35.000 los estadounidenses que habían sido castrados, la mayoría en las dos décadas anteriores.

Entre las personas que difundieron la eugenesia[1] figura la millonaria E. II. Harriman, que defendía su uso para acabar con las clases “defectuosas y delincuentes y asegurarse  la superioridad de las más poderosas”. Margaert Sanger, una de las impulsoras de los programas de control de natalidad en América, tenía otros motivos: tras haber trabajado como enfermera en los barrios pobres de Manhattan y Brooklyn, había visto lo que llamó “la realidad opresiva de la superpoblación y la pobreza”. Ella consideraba en su libro Pivote de la civilización, de 1922, que el control de la natalidad era la solución para una vida mejor y abrazada a las teorías del filósofo Thomas Roberts Malthus de que un mundo que se estaba quedando con pocos víveres debía detener sus obras de caridad y permitir morir a los más débiles.

Los orígenes del movimiento se remontan a mediados del siglo XIX en Inglaterra cuando el primo de Charles Darwin, el estadista inglés Francis Galton, se convenció de que la raza human se estaba degradando por la alta natalidad de seres “poco aptos”. Para remediarlo, Galton, inspirado en las teorías de Darwin y del trabajo en genética del Gregor Mendel, propuso que la sociedad debía hacerse cargo del control de la evolución a través de lo que llamó ‘eugenesia positiva’.  Su propuesta era que las personas superiores debían procrear más y ofrecer mejores seres humanos. También apuntaba la posibilidad de que lo hicieran con aquellos más inferiores, reglas, en suma, que seguían el dictado de las técnicas de apareamiento para producir caballos más  rápidos y mejores. En 1883, Galton utilizó el término eugenesia (cuando en la Grecia antigua un deportista ganaba un torneo, se le gritaba: “¡Bravo Euge!”, para loar su superioridad) como una forma de mejorar la raza humana. Por otra parte, en 1880, el doctor B. W. Richardson patentó una “Cámara letal para la extinción indolora de animales”, especialmente usada para perros y gatos. El agente mortífero era un ácido gaseoso pariente del gas que después se utilizaría en las cámaras de Auschwitz. Tras emplearse en 1884 con animales, en ciertos círculos se llegó a hablar de que podía usarse para que la sociedad se librara de los criminales y los idiotas. El eugenista A.P. Tredgold explicó que “sería un procedimiento económico e indoloro”.

Apoyo económico. Pero el uso de cámaras letales para humanos nunca se consideró en serio en Gran Bretaña. Sin embargo, cuando esas ideas cruzaron el Atlántico, tocaron tierra  en algunos círculos estadounidenses con una variación: ya no se trataba de potenciar a los inferiores, sino de permitir sólo la mezcla de los superiores. Con fondos de la Fundación Rockefeller y del Instituto Carnegie, el biólogo Charles Davenport reunió a un grupo de científicos dispuestos a validar la teoría de la eugenesia negativa, donde el Estado no debía permitir procrear a los inferiores. Para Davenport y sus investigadores, los seres inferiores eran personas con disfunciones congénitas y genéticas que podían ir desde la ceguera hasta  el alcoholismo, pasando por la inmoralidad sexual hasta la pobreza. Aunque Davenport no estaba de acuerdo con las  cámaras letales  para humanos, sostenía que las personas ‘defectuosas’ debían tener permiso para morir y que las intervenciones quirúrgicas no debían usarse para  prolongar la vida de los ‘poco aptos’. Su campaña hizo mella en algunos gobiernos estatales que legalizaron la esterilización involuntaria. Davenport usó los fondos para crear lo que llamó la Estación para la Evolución Experimental en 1904 y, en 1910, la ERO: Oficina de Archivos Eugenésicos de Long Island. Allí, los investigadores identificaban a individuos ‘defectuoss’ y los médicos, sin permiso legal  aún, comenzaron a castrar y esterilizar a los ‘débiles’. Lo siguiente fue la búsqueda de legislaciones para permitir la esterilización y otras políticas que iban desde la prohibición de casarse a las personas ciegas hasta la sanción de los matrimonios interraciales que querían procrear.

En manos de Hitler: Gracias a Davenport y sus contactos en Alemania, estas teorías llegaron al Fürer. En su libro, el historiador Edwin Black concluye que la ideología racista nazi fue una importación estadounidense. “El principio nazi de la superioridad nórdica fue instalado por primera vez en Long Island. Cientos de estadounidenses fueron forzados  a la  esterilización, internados sin causas en instituciones de salud mental, se les prohibía casarse y a veces se disolvían sus matrimonios por orden de la burocracia estatal. Todo en nombre de una raza superior”. La Sociedad Estadounidense de Eugenesia mantuvo su apoyo al programa de Hitler hasta que la Institución Carnegie lo retiró en 1944 cuando ya esta claro que lo que Alemania había creado era lo que en Nuremberg (“tribunal de”) llamaron  ‘crímenes contra la humanidad y genocidio’.

Pero hay que decir que los defensores de la eugenesia tuvieron fuertes opositores: sus críticos eran biólogos, políticos, sociólogos, antropólogos y psicólogos que se rebelaban contra esas ideas. Uno de los mayores opositores del racismo ‘científico’ fue el antropólogo Franz Boas, quien explicaba que las diferencias en la conducta o en las formas en que cada grupo se desarrolla son producto de su historia y su cultura, más que de su raza o su biología. Sus teorías exponían la igualdad de todas las personas oponiéndose a la jerarquía de las razas. Hoy, sus convicciones están fuera de toda duda”.

PARA SABER MÁS: War against the weak de Edwin Black (en inglés), puede encontrarse en www.amazon.com

Perú / Bolivia y otros:   Recuerdo haber leído un trabajo periodístico en revista o periódico impresos, una denuncia de esterilizaciones masivas (creo recordar que de mujeres y niñas) efectuadas  en Perú, Bolivia y  otros lugares “andinos”, realizadas por “sanitarios” de algunas organizaciones extranjeras, que al propio tiempo que los atendían de sus  enfermedades los iban esterilizando… aquello no produjo el escándalo que debió; y a mi parecer fue  enterrado como tantos latrocinios que organizaciones “salvadoras”, realizan y realizaron en el mundo. Lamento no tener datos concretos, pero de lo que hablo ocurrió hace más  de veinte años y puede que de cuarenta también. En los archivos de la ONU y sus departamentos deben existir datos concretos, puesto que aquel crimen, tuvo resonancia internacional y yo lo leí en prensa editada en España: (Jaén: 24 de Julio del 2005)

NOTA: He rescatado estos archivos indicando la fecha en que fueron escritos, por cuanto “me huelo”, que de nuevo nos llevan a situaciones difíciles y de nuevo se van destapando… “instintos que creíamos ya muertos”; por ello conviene conocer los hechos que apenas se difunden y tener una información más completa, puesto que… “un hombre/mujer cultos y cultivados son mucho menos manejables que el común de la gente, la que los demagogos mueven y manejan, hasta –muchas veces- llevarlas al degolladero”.

Antonio García Fuentes  (Escritor y filósofo)  www.jaen-ciudad.es

[1] Existía una revista titulada “EUGENICS” y carteles con normas de cómo debían ser los matrimonios, se reproducen en las fotografías publicadas y que arriba cito.

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