El comunismo al desnudo

nov 18th, 2013 | By | Category: Cultura

Comunismo al desnudoAún cuando he leído mucho sobre “el comunismo o la revolución rusa”; antes de ello yo fui una víctima más de las muchas que hubo en “la revolución española y que terminó en la más sangrienta contienda que sufriera España”; de ahí el que desde muy joven, me interesase por saber “lo que era el comunismo” (el capitalismo ya lo conocí mucho antes) y qué es lo que aportó al mundo.

Yo y como tantos otros, fuimos engañados por la brutal publicidad propagandística que por todo el mundo, promovieron “los nuevos zares rojos”; los que hicieron verdad aquella terrible sentencia… “una mentira muy bien difundida es convertida en una verdad que todos aceptarán” y así fue; hasta que en 1979 mi esposa y yo y asistiendo a un congreso internacional en el Berlín “capitalista”; se nos dio la oportunidad de visitar, el Berlín “comunista” y alrededores, pasando un día completo en “tal paraíso”. Recordemos que la “Alemania comunista”; era algo así, como la joya de la corona de los zares rojos. Pero a medida que entramos y visitamos lo que aquellos comunistas quisieron que viésemos y observando “los rostros y actitudes de los habitantes de allí”, nos dimos perfectamente cuenta que aquello era… “un lóbrego cuento”; tan es así, que cuando regresábamos a la frontera, la guía comunista de habla española (cubana, y la que nos dio gran cantidad de mítines sobre el bienestar proletario), nos invitó a que como despedida cantásemos algo español… y como por ensalmo, alguien inició y todos cantamos a viva voz, esa canción que repite…¡¡Y viva España!!

Sintiéndonos con ello, infinitamente mejor situados que aquellos pobres que allí vivían y que como dato significativo, siempre llevaban una cartera o bolsa… “para comprar lo que hubiese y donde lo pudiesen encontrar, fueran patatas o habichuelas”.

Diez años después, caía aquel vergonzoso muro y con él el comunismo europeo; mostrando tras de ello… “lo que quedó detrás” y que para qué boy a referir, simplemente recordar Cuba, Corea del norte y la hoy capitalista China… y la no menos capitalista Rusia… “un siglo de penurias para volver (más o menos) a un volver a empezar”… ¿Qué estoy defendiendo al capitalismo salvaje? ¡¡No!! Ahí quedan docenas y docenas de mis artículos, donde yo indico lo que entiendo como capital y la forma en que debe ser empleado, que no es precisamente la que estamos sufriendo hoy.

Pero volviendo al comunismo; un día leí lo que sigue:  “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican, no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.” Ayn Rand (1950)…

¿Pero quién era este autor o autora para mí desconocidos? Traté y logré averiguarlo y resulta que fue una rusa que vivió aquellas tragedias y que huyendo “de aquellos paraísos”, luego escribió.

El 2 de febrero de 1905 nació en San Petersburgo la filósofa y escritora Alissa Zinovievna Rosenbaum, más conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo de Ayn Rand, y falleció en marzo de 1982 en Nueva York. Por tanto no pudo ver el final del comunismo soviético.

Interesado por su obra, no encontré en librerías ninguno de sus libros; pero sí “en librerías de viejo”; logré lo que se me ofrecía como obras completas (“editadas en Andorra…?”), las que “sin discutir el precio” compré, puesto que quién había escrito lo que arriba copio, imaginaba que habría dicho muchas cosas más. Y así fue, leí algunas obras y en principio no encontré “mucha chicha”, puesto que eran novelas ya situadas en USA; pero siguiendo lecturas, encuentro algo… “terriblemente bueno por lo descarnado del mismo y que no dudo lo viviera esta mujer, puesto que la protagonista es mujer y de edad que le cuadra a la autora, que además es nacida en San Petersburgo (que luego se denominó Petrogrado y finalmente Leningrado) y es en esa ciudad donde transcurre el “feroz” relato de lo que la autora cuenta, después de huir; puesto que antes, por mucho menos fusilaron a infinidad de desgraciados o los mandaron a la Siberia, para que allí muriesen por consunción.

La obra a que me refiero y que pos sí sola merece lo que me costaron las obras completas; es… “LOS QUE VIVIMOS”; en ella relata las miserias tras la revolución comunista; el cómo se establece un poder peor aún que el que mantenían los zares “y su nobleza”; puesto que con éstos últimos, la plebe al menos comía, vestía y tenía un techo; pero con el nuevo poder; lo que recibe la masa es algo inaudito y dónde el sólo comer ya es una aventura diaria. El comunismo establece un poder de control tan brutal e inhumano, que es como “una plaga mortal”; donde desde los comités superiores hasta las “células” más insignificantes, se consigue un miedo o terror inesperado y dónde cada cual vigila al que tiene al lado; y el que puede, se corrompe y aprovechándose del cargo, roba y vive a lo grande; o sea y resumiendo… “el Zar sigue en Moscú y la nueva nobleza se reparte por toda Rusia”; esas minorías siguen disfrutando de lo que disfrutaba la anterior y al pueblo, llegan hasta quitarle las ganas de vivir” (abundan los suicidios y las pequeñas rebeliones); se imponen unos dogmas basados en las más repulsivas mentiras y sobre ellos, se les hace comulgar “con ruedas de molino”… “algo similar o peor aún que las tan criticadas inquisiciones y quema de herejes que hicieron tanto la iglesia católica como la protestante”… algo horrible y que hay que leer y leer despacio, puesto que la obra se aproxima a las quinientas páginas y muchas de ellas son… angustiosas de verdad.

Por todo ello, busquen esa obra y léanla… léanla y vean, como en realidad, los Estados que hoy dicen “democráticos”; cada vez avanzan más, hacia un totalitarismo (algunas veces compartido con el tan manido y nefasto bipartidismo) indeseable y dónde el aparato estatal lo que trata y consigue con su poder, es el controlar cada vez más al individuo y ordenarle todo lo que tiene que hacer… “incluso beber y mear”; así es que ojo con el porvenir y procuremos, que de verdad sean instauradas democracias verdaderas y donde los tres poderes que señaló Montesquieu, sean de verdad independientes y controlen a los políticos, sin privilegios para nadie; será la única forma de que no se termine de nuevo en totalitarismos nefastos.

Totalitarismos que “ni son de izquierdas ni de derechas” (absurdas denominaciones que no han traído nada más que sangre y miseria); son ambos iguales o similares y en ellos, se establecen las “nuevas monarquías sin corona”; pero con los privilegios que ya tuvieron hace cientos de años… El hombre no ha cambiado nada más que “en el barniz que lo cubre”; y si no se le ponen “frenos”, una vez más hará lo que siempre ha hecho… “esclavizar a la máxima cantidad de hombres y mujeres, para él darse la vida padre”… Y ya está bien, lean la historia y tomen nota y… medidas correctoras.

Termino hoy con una frase digna de estudiarse y surgida de una mente privilegiada y española: IZQUIERDAS Y DERECHAS: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil”.  ( J. Ortega y Gasset).

Y es que lo que necesitamos son, “simples administradores de lo público”; pero que sean honrados, trabajadores y “un poco inteligentes” y no ambiciosos; para ello se necesitan leyes que se cumplan a rajatabla y el que las infrinja… “sea rey o vasallo”, las cumpla “como hijo parido por mujer”; así de simple y así de sencillo.

Antonio García Fuentes  (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es

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