Drogas, argollas de esclavos… o imbecilidad

oct 30th, 2012 | By | Category: Cultura

Aunque ya he escrito muchas veces y desde hace muchos años (consta en mi libro, “España aquí y ahora”: 1984 a 1ª y 1985 la 2ª) la palabra “ordenadomanía” (yo tengo ordenador desde el 2000 ó 2001) y entonces aquí en España, más o menos eran “los preludios”, de todo lo que nos ha caído encima después… no existían “los telefonines” (que les denomino yo a lo móviles o celulares) y todo lo demás; pero ya intuí lo que ya es reconocido como una enfermedad (de ahí la nueva palabra que me inventé) y que más o menos ya “nos afecta a todos los que por diferentes motivos usamos esta tecnología”, en la que pintamos menos que… “un vilano empujado por el viento”; y la que nos va exprimiendo cada vez más, puesto que a través de la misma sus inventores se hacen “de oro, platino y brillantes y en poco tiempo”.

Del “telefonín” me he librado hasta el día de hoy y procuraré librarme del mismo, hasta la muerte… total ya me debe quedar poco, puesto que, “piso los tres cuartos de siglo”; quizá me he librado hasta hoy, por cuanto mi esposa sí que lo tiene y lo lleva cuando vamos de viaje, para alguna emergencia que pueda surgir, pero que hasta hoy no ha surgido… y si surgiera, normalmente ya hay “telefonines”, hasta en los sitios más ignotos o apartados del mundanal ruido… “y alguien acudiría a socorrerte”. En casa si que mantenemos el teléfono (ya antiguo) de siempre, incluso un aparato cerca de la mesilla de noche… “por si las moscas”.

Pero viendo el panorama que veo en mi entorno, donde “chicos y grandes van pegados al telefonín, o incluso en las plazas públicas (“nuestro ayuntamiento las ha dotado de conexión automática y gratuita) hay acceso a Internet; sumado todo ello a esos “juegos modernos de guerras y no guerras más o menos atómicas, de monstruos más o menos desagradables y de súper machos o hembras”, de individuos con dos auriculares “pegados a los sesos” y que van flotando, no sé si viendo algo o no viendo nada de lo que quizá debieran ver.

Viendo las continuas series de nuevos aparatos portátiles (como los de “la manzana”, por ejemplo) y que enloquecen a las masas, incitándolas a comprar el nuevo “telefonín”, que creo que ya hasta… “es capaz de freír huevos revueltos con patatas”; yo termino por ya no entender nada de nada, puesto que una cosa es “emplear la herramienta necesaria y en el tiempo justo y necesario” y otra muy diferente, estas situaciones que están ocurriendo y que son inentendibles, puesto que parece ser ya algo enfermizo y de adicción preocupante.

Yo desayuno con frecuencia en el comedor donde desayunan los huéspedes o clientes de un hotel, y mientras desayuno (o salgo y entro, puesto que mi despacho está situado en los bajos del mismo) observo… y observo cuanto sigue; puesto que por la sala que paso, también hay dos ordenadores al servicio de los clientes y el edificio está dotado con conexión gratuita a Internet.

Esta misma mañana y mientras tomo el desayuno… la mitad de los que estoy viendo, están o con el telefonín pegado a la oreja, o con él encima de la mesa… uno incluso tiene en la mano un pequeño ordenador portátil (tabla creo que los denominan) y con él hace los malabarismos oportunos, y termina por hablar con quién sea a través del susodicho aparato… mientras el desayuno espera, y supongo que el café se le ha enfriado etc. y me pregunto… ¿eso no lo puede hacer antes de desayunar o después… o incluso haberlo realizado en la intimidad de su habitación antes de venir a desayunar o después? No lo entiendo.

El ordenador que yo tengo es de escritorio y permanece en mi despacho, y ni pensé ni por un momento tenerlo en casa o tener allí para usarlo un portátil que también poseo, pero el que esporádicamente empleo sólo como escritorio y cuando viajo a mi casa de la playa, puesto que como escritor surgen temas que en esos días de descanso y apaciblemente los recojo cuando aparecen… “puesto que las musas revolotean en todo tiempo y lugar” y antes, tomaba notas manuscritas en cualquier lugar y papel  (muchas veces en la servilleta de papel que en España ponen en todos los bares) que encontrara, pero ahora me permito ese pequeño lujo, puesto que me permite ultimar el trabajo sobre la marcha o “en caliente” y con mucha mayor comodidad.

De cualquier forma dosifico mis horarios y dedico a estos aparatos el tiempo que estimo conveniente para satisfacer mi vocación, pero creo que domino bastante los mismos; y no me importa el cortar cuando me apetece hacer otra cosa y de paso doy descanso a mi

“Temo que el día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas”. (Albert Einstein: 14-03-1879 – 18-04-1955)… Ni que decir tiene el que este famoso sabio, no vivió todo lo que ha venido tras de su muerte; ya que en su época, las comunicaciones “alámbricas o inalámbricas”, eran más o menos, “la edad de piedra en comparación con lo que hoy disfrutamos”… ¿qué diría hoy? Ya sólo nos queda la imaginación y lo que podamos decir los que lo vivimos y observamos, sin que podamos ni imaginar lo que va a venir en los próximos cinco, diez o veinte años, pero a la vista del desarrollo visto… imagino que poco bueno; si como intuyo terminan logrando… “al hombre/mujer robot”.

Antonio García Fuentes (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es

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