Carta a un amigo que tuve en un manicomio

ene 26th, 2014 | By | Category: Cultura

Manicomio(Dedicado a quienes creemos ‘locos’) Quien leyese mi novela “que trataba de locos” (Diálogos con mi amigo el loco); puede imaginar lo que quiera, pero “aquellos locos” que hablaron largo y tendido y comentaron sus locuras, no existieron, ni tampoco aquel manicomio que como todo el relato fue una fantasía novelada. Pero sí que puedo decir (y me siento hoy muy satisfecho) de haber conocido a un hombre, curiosamente de mi misma edad y el que por circunstancias, tuvo que ser internado en un establecimiento, donde se le intentó recuperar de sus desequilibrios mentales.

Desde allí me escribió algunas cartas y yo siempre le correspondí; la última de ellas es la que reflejaré hoy, puesto que aquel “loco amigo”, era una mente de muy amplios horizontes, de muy extensas lecturas y de un extraño saber, que disfrutaba compartir conmigo, quizá por cuanto yo siempre lo escuché y atendí, puesto que entendí que “aquel alma atormentada”, necesitaba desahogo y no siempre lo encontró; por ello debió sufrir mucho (después lo supe) hasta que le llegó “la cura que a todos ha de llegarnos en el preciso momento en que El Creador lo decida”. O sea, la muerte.

Decido publicar ese escrito, sin nombres ni fechas, por cuanto… “quien sabe si a algunos otros locos”, o desequilibrados, les pudiera ser de utilidad, como ésta lo fue para el citado amigo, por cuanto me informaron personas que le querían y siempre le quisieron y ello, fue para mí una de las grandes satisfacciones que he recibido, como escritor.

La carta es la siguiente: Querido amigo:

He recibido tu agradable carta del 9 de Agosto, la que como siempre recibo con satisfacción al saber que te acuerdas de mí y por cuanto al recibirla, sé que tú también te encuentras mejor, cosa que me satisface enormemente; más aún, cuando me dices que te encuentras a gusto y que estás… “reponiéndote a marchas forzadas”. Escríbeme siempre que quieras o puedas, que siempre recibirás contestación y por favor, no me envíes el sello para la respuesta, pues aunque sé que lo haces con toda la buena voluntad del mundo, pero no es necesario. También y siempre que me los pidas te enviaré dos periódicos de aquí, los que aunque atrasados, pero lo de la tierra (nuestra tierra) sé que te será muy grato saber “cosillas” de aquí.

Me dices que: “hoy estoy más tranquilo y recuperado y el ánimo y el espíritu, en su sitio, así como la paz, que yo he encontrado tiene visos de ser continua, gracias a la ayuda” (copio textualmente de tu carta) etc. etc. Bueno, pues ese párrafo me llena de satisfacción, puesto que si lo lees muchas veces; tú mismo, encontrarás en “tu yo interior”, respuestas que ni esperas, pues sabe que como ya dijo alguien: que, “el viaje más largo y profundo que el ser humano puede realizar, ha de hacerlo dentro de su interior”; y ha de hacerlo pensando, aceptando y aceptándose a sí mismo y a quienes le rodean a uno en cada momento y le muestran algún afecto, comprendiendo incluso a quienes no obren así. Piensa en cosas bonitas y apacibles, el mar, la lluvia, el Sol, las estrellas, el canto de los pájaros, el aroma y estructura de las flores, los insectos (esas maravillas, que son todas las naturales) y que a tu alrededor seguro que tienes; piensa (pues) en toda la Creación y en el Creador de la misma, de la que tu formas parte con tu “pequeño universo”, que es tu propia constitución física, mental y anímica; ten fe y esperanza, ora cuando te lo pida el alma, llora incluso (no es malo llorar cuando ello es necesario) y pide la paz y piedad que todos los que pensamos, solemos pedir en ciertos momentos con toda la humildad que en esos momentos tenemos y comprendemos, sabiéndonos simplemente una “partícula” de vida, pero que puede pensar y definir por sí misma. Por el contrario no “busques tus propios demonios” (las fuerzas negativas que dentro de nosotros también moran) y te martirices pensando en lo que no tienes y deseas tener, quien sabe “el por qué no lo tienes” y si ello era necesario para tu propia formación posterior incluso a la muerte, pues desde muy atrás se dice y afirma, que “la muerte sólo es una etapa en la vida” (Pitágoras y Cristo) así es que busca lo que muy bien manifiestas en ese párrafo de tu carta y el que te he copiado para que lo guardes, pues en realidad todos cuantos habitamos este pobre mundo (que en realidad es una mota en el espacio) somos seres imperfectos, tarados, animalizados unos más y otros menos, pero todos con un excesivo peso de la propia carne y el más peligroso “peso espiritual y emocional que se atormenta por nuestro propio interior”; interior que es el verdadero crisol donde se deben fundir todas las pasiones y angustias hasta llegar a esa paz que… “algunas veces encontramos”; yo también la encuentro y cada día más y “lo exterior” lo suelo eludir cuanto puedo, para concentrarme. En cuanto a ti, te recomiendo…. “incluso tengo una huertecita y a lo largo del año, me doy el placer de comer verduras y alguna fruta que yo mismo cultivo” y al propio tiempo que ello hago… “leo continuamente en el libro del mundo, ese que está escrito a ras de la propia tierra que pisamos y donde se desarrollan maravillas de las maravillas, para aquel que sabe verlas y leerlas, pues te digo (y piensa profundamente)… el sólo hecho de meter una semilla en la tierra y luego poder cogerle el fruto; a lo largo del proceso ocurre toda una odisea que vista día a día, es algo maravilloso” y en ella, tú has participado con tus trabajos y sudores, e incluso con tus frustraciones si no has conseguido el fruto; por ello la más insignificante cosa natural y que tenga vida, es maravilloso seguirla en su curso… ¿Y SI ESOS MINÚSCULOS Y HUMILDES CUERPOS NO SE RINDEN MIENTRAS LES QUEDA ALGUNA MÍNIMA VITALIDAD… NOSOTROS NOS VAMOS A RENDIR?… Piensa y no te desesperes, incluso con estos textos, puedes tu mismo ayudar a algunos de tus compañeros en ese tu nuevo hogar.

Si lo crees oportuno, puedes dar esta carta a leer a quienes te cuidan y tratan de curarte y pide su opinión y luego me la cuentas, pero por favor, escribe más tranquilo y con letra mejor hecha, pues de la forma en que me has escrito, he tenido que leerla media docena de veces e incluso, ir rehaciendo palabras para enterarme; no tengas prisas, escribe tranquilo, claro, conciso, tu sabes hacerlo: gracias.

Me envías un par de hojas de periódico las que te devuelvo junto a esta carta y los dos periódicos que te envío; y lo hago, por cuanto no sé qué quieres indicarme con ese envío, pues repasado el mismo solo encuentro de “anormal”, el que hay dos “crucigramas” no terminados y a los que no presto atención alguna, pues de nunca me ha gustado ese entretenimiento; así es que cuando me escribas dime lo que querías decirme y no me vegas “con misterios y adivinanzas”.

Dime si te has llevado ahí algunos de mis libros o puedes recogerlos en algunas de las bibliotecas de esa ciudad, lee sobre todo el titulado PENSANDO EN… ANDALUCÍA y en el mismo, un largo poema titulado “EL CABALLO DE LOS DIOSES”, ese libro te puede ayudar mucho a pensar y comprender y encontrar cierta paz; así lo deseo.

Bueno, amigo “X”: con mis mejores deseos para tu total recuperación, recibe un abrazo de tu amigo.                         

Pasaron unas semanas y un inesperado día, recibí una llamada, era una voz de mujer, la que me dijo ser hermana de mi amigo “X”, la que me dijo que, murió plácidamente una madrugada unos días después de recibir mi carta; me dijo que fue muy feliz leyendo mis cartas y se las entregó para que se las guardase en casa para cuando regresase a la misma, antes las había mostrado a “sus amigos de aquel oasis de paz”, donde unos monjes cristianos/católicos, lo cuidaron en su última época de vida aquí en “esta mota de polvo estelar”. Qué duda cabe que me causó emoción aquella llamada, que fue larga y conversada con amplitud; pero yo terminé diciendo a aquella mujer, que no, que no sentía su muerte, puesto que algo me “decía”, que aquel ser se encontraría en aquellos momentos mucho mejor que nosotros… ¿…?

En posterior entrevista personal, aquella mujer me dijo que, aquellos trastornos que le desequilibraron, los empezó a padecer, estando en la ‘mili’ o Servicio Militar Obligatorio, que lo fue en España, hasta final del año 2000.

Opinaron sobre la locura: SÓCRATES: Habla Sócrates (Platón, en “Fedro”) sobre la valoración de estar o no estar loco, y dice. “Si fuera una verdad simple el que la locura es un mal, se diría eso con razón. Pero el caso es que los bienes mayores se nos originan por locura, otorgada ciertamente por divina donación. En efecto, tanto la profetisa de Delfos, como la sacerdotisa de Dodona, es en el estado de locura en el que ha hecho a la Hélade, privada y públicamente, muchos hermosos beneficios, en tanto que en el de cordura, pocos o ninguno.” Sócrates, unía a poetas y profetas en la misma forma de elaborar sus obras, no por sabiduría, sino por inspiración. De Platón y Aristóteles procede también, la mayoría de las veces, la identificación de la poesía y la profecía, con la locura.

“Todos los poetas están poseídos por un dios” (Platón). “No hay genio alguno grande sin alguna dosis de demencia, sólo el alma excitada puede decir alguna cosa grande y superior a las otras” (Séneca: De la tranquilidad del Alma).

Schopenhauer ya había desarrollado una teoría de la constitución patológica del genio, en “El mundo como voluntad y representación”.

Las notas que anteceden (hay muchas más), las extraigo del magnífico libro de un autor español y el que recomiendo, grandemente, su lectura. Se trata de la obra: “EL PODER Y LA PALABRA”, de Luis González Seara, donde desarrolla, nada más y nada menos, que, la: “Idea del Estado y vida política en la cultura europea” (Editorial Tecnos– Madrid–1995- casi mil páginas enormemente concentradas en todo tipo de aclaraciones, incluso láminas que reproducen fotografías).

Antonio García Fuentes  (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es

Recomendamos: Tao, Cuento Amigos  Mujer y Palabras Clave 

Otras recomendaciones:

 

 

Tags: , , , , , , , ,

Dejar Comentario